La Diócesis de Culiacán informó que la desaparición del sacerdote Clemente Morales obedeció a un secuestro. El religioso permaneció tres días sin ser localizado y, según el comunicado diocesano, fue privado de la libertad por personas no identificadas y trasladado a un sitio desconocido.
De acuerdo con la Diócesis, los captores le provocaron quemaduras para obligarlo a proporcionar información que, afirmó la Iglesia, el sacerdote no conocía. Durante el cautiverio recibió amenazas de muerte de manera reiterada, hasta que fue liberado.
Tras su liberación, Morales regresó por sus propios medios. Condujo su camioneta hasta la casa parroquial y presentaba múltiples lesiones que requirieron atención médica inmediata. La Diócesis señaló que también tiene afectaciones psicológicas y emocionales derivadas de las amenazas contra su persona.
Su evolución es favorable, aunque la recuperación requerirá tiempo, cuidados y acompañamiento, detalló el comunicado. La Diócesis reiteró que colaborará con las autoridades para esclarecer los hechos, identificar a los responsables y que sean llevados ante la justicia.
En el mismo texto, la Iglesia condenó la tortura física y psicológica y las detenciones arbitrarias, y rechazó toda forma de violencia. Llamó a quienes la ejercen a detenerse y sostuvo que ningún proyecto, interés o ambición justifica el sufrimiento que se inflige a personas inocentes.



