El gobernador Mauricio Kuri González se sometió de manera voluntaria a una prueba pública de control de confianza aplicada por la empresa Centela-Sapiens.
El examen midió tres dimensiones: corrupción, vínculos con el narcotráfico y crimen organizado, además de la defensa de la soberanía nacional. La evaluación utilizó el sistema Cogito, una plataforma automatizada con tecnología de origen israelí que integra seis sensores psicofisiológicos.
Los sensores registraron imagen térmica facial, microexpresiones, respuesta galvánica de la piel, presión arterial, análisis de voz y movimientos del iris. El proceso constó de siete preguntas y genera un resultado de no sospechoso o sospechoso según las respuestas.
La prueba busca establecer filtros para quienes busquen cargos de elección popular y evitar la participación de personas vinculadas con grupos delictivos.



