La mexicana Ilana Gritzewsky dijo que no la van a callar y que seguirá denunciando a Hamás, al que calificó como grupo terrorista. Lo declaró en una ceremonia por el tercer aniversario del ataque del 7 de octubre de 2023, frente a cientos de integrantes de la comunidad judía y al embajador de Israel en México, Yoed Magen.
Gritzewsky aseguró que el gobierno mexicano no le dio más ayuda que “un poco de comunicación”. Relató que el representante de México ante la ONU le pidió denunciar su secuestro y su liberación. En ese periodo, Alicia Bárcena era secretaria de Relaciones Exteriores, durante la última etapa del gobierno de Andrés Manuel López Obrador. También llamó a denunciar los actos terroristas y a revertir lo que describió como una guerra mediática que el terrorismo está ganando en redes sociales.
Permaneció 55 días secuestrada. Tras su liberación, afirmó haberse mantenido psicológicamente cautiva hasta que liberaron a su novio, Matán, después de 738 días. El otro mexicano secuestrado, Orión Hernández, fue asesinado en Gaza. La pareja vivía en el kibutz Nir Oz, a 1.5 kilómetros de la frontera con Gaza. Ahí, 98 de 390 habitantes —una de cada cuatro personas— fueron asesinados o secuestrados.
Según su relato, los atacantes entraron a la casa y ambos escaparon por la ventana del refugio. Ella se escondió bajo una cobija en la vivienda de unos vecinos que ya habían sido asesinados. La encontraron y la golpearon. Aunque les dijo que era mexicana, la subieron a una motocicleta y la llevaron a Gaza. En el camino, denunció, abusaron sexualmente de ella, le rompieron la cadera, le dislocaron la mandíbula, le quemaron una pierna y, tras la explosión de una granada, perdió parte de la audición.
Contó que despertó semidesnuda con siete captores. La trasladaron a dos casas, donde recibía medio litro de agua para tres días y, de comida, un pepino o medio pan de pita. Ellos decidían cuándo podía ir al baño y no le dieron atención médica. Después la llevaron a un hospital al que se refirió como Nazer, en una zona que, según dijo, Hamás controlaba y usaba como escudo frente a los ataques del Ejército israelí. Luego la condujeron a túneles a unos 50 metros bajo tierra, donde caminó descalza sobre vidrios, entre ratas y cucarachas. Por otros secuestrados supo que Matán estaba cerca, en otro túnel. Le prometieron que lo vería si trabajaba para ellos; no ocurrió. Más tarde la entregaron al Comité Internacional de la Cruz Roja, que, de acuerdo con su testimonio, solo la trasladó a la frontera, sin investigar ni dar seguimiento a su salud. Actualmente está en recuperación física y psicológica. Dijo que vive con pesadillas y miedo, y anunció que se casará en Israel con Matán.




