Después de los excesos de la dictadura santannista y las batallas de la guerra de Reforma, México se encontraba en bancarrota sin poder saldar sus deudas con los países acreedores.
En 1862 las armadas de España, Inglaterra y Francia desembarcaron en Veracruz dispuestas a cobrar sus préstamos. Después de negociar con el representante de México España e Inglaterra se retiraron.
Napoleón III, Emperador del Segundo Imperio Francés quería establecer una monarquía favorable para Francia, y asimismo, quería disolver el Gobierno Constitucional Mexicano.
Las fuerzas francesas al mando del general Lorencez se componían de (7.000) siete mil soldados que salieron hacia la ciudad de México.




