La gobernadora de Chihuahua negó haber boicoteado la marcha en su contra y aclaró que la cooperación de seguridad con EE. UU. se apega a los protocolos de la SRE. Asimismo, acusó a la federación de aplicar un doble rasero político.
Chihuahua, Chih., 20 mayo 2026.- Ante los amagos impulsados por militantes de Morena para llevarla a un juicio político, la gobernadora de Chihuahua, Maru Campos Galván, desestimó las acusaciones y aseguró que el partido la utiliza como un “chivo expiatorio” para desviar la atención sobre el descontento ciudadano provocado por los incumplimientos del gobierno federal en la entidad.
Durante una entrevista radiofónica con el periodista Joaquín López-Dóriga, la mandataria estatal rechazó las versiones que la acusan de impedir la realización de la marcha guinda en su contra celebrada el pasado fin de semana. Según Campos, el fracaso de la convocatoria fue un reflejo directo de la molestia de los chihuahuenses hacia la Cuarta Transformación.
“Desgraciadamente, se buscan excusas, se buscan pretextos para cubrir faltas, para cubrir incumplimientos […] Le echan la culpa a la gobernadora con el narcolaboratorio, le echan la culpa en la parte de la marcha, pues bueno, soy un buen chivo expiatorio”, declaró.
La gobernadora también hizo frente a los recientes señalamientos de la presidenta de la República, Claudia Sheinbaum, quien públicamente le exigió respetar la libertad de manifestación en el estado. En respuesta, Campos acusó una incongruencia en el discurso de Palacio Nacional.
“Ahorita hablábamos de libre manifestación […] pero hace 15 minutos o media hora detuvieron la marcha de productores para exigirle, pedirle a la presidenta de la República apoyo en los subsidios de maíz y de frijol, y no los dejaron pasar al Zócalo”, argumentó la mandataria chihuahuense.
En este sentido, denunció que la administración federal aplica “raseros diferentes” al momento de juzgar las gestiones estatales, exigiendo pruebas contundentes a la oposición mientras mantiene tolerancia con los mandatarios emanados de Morena, haciendo alusión directa a los gobernadores de Michoacán y Sinaloa (Rubén Rocha Moya).
Sobre la polémica generada por la presunta presencia y operación de agentes de la CIA en la entidad, Maru Campos fue categórica al negar cualquier intromisión física o táctica que vulnere la soberanía nacional.
Aclaró que el contacto con las agencias estadounidenses se realiza de manera estrictamente institucional, basándose en el intercambio de información bajo los protocolos fronterizos vigentes. Estas acciones, subrayó, son notificadas legalmente a la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) y al Gobierno Federal.
“Los agentes extranjeros nunca están operativamente en el Estado ni en suelo mexicano. No hay agentes norteamericanos que tengan el permiso, la gestión o la solicitud de parte de la gobernadora”, concluyó.




