Miles de personas se movilizaron este viernes en la Ciudad de México para conmemorar el 58 aniversario de la matanza de Tlatelolco de 1968. La marcha, encabezada por sobrevivientes, partió de la Plaza de las Tres Culturas y concluyó en el Zócalo. En los contingentes caminaron estudiantes, colectivos sociales, madres buscadoras de personas desaparecidas e integrantes del Comité 68, junto con participantes de distintas edades que vincularon la memoria de 1968 con la crisis de desapariciones en el país.
La protesta recuerda lo ocurrido el 2 de octubre de 1968, cuando el Ejército mexicano y el grupo paramilitar Batallón Olimpia atacaron una manifestación de estudiantes de distintas instituciones, a diez días del inicio de los Juegos Olímpicos de Ciudad de México, durante el gobierno de Gustavo Díaz Ordaz. El movimiento estudiantil exigía la liberación de presos políticos y el fin de la represión estatal. Organizaciones contabilizan más de 300 personas asesinadas, heridas y desaparecidas; la cifra oficial de víctimas nunca se esclareció.
En el trayecto por el centro, grupos de jóvenes con el rostro cubierto pintaron muros de Eje Central con frases alusivas a los estudiantes asesinados en 1968 y a los 43 normalistas desaparecidos de Ayotzinapa en 2014. Entre los contingentes se observaron banderas de Palestina y pancartas que pedían justicia. Los asistentes corearon consignas como “¡Fuera el Estado!” y “¡Somos los nietos del 68!”. Manifestantes de mayor edad señalaron que la presencia de las nuevas generaciones es necesaria para dar continuidad a esas demandas.
Una manifestante embarazada, que pidió el anonimato y cuyo padre sobrevivió a la jornada de 1968, dijo que busca un país en paz en el que sus hijos puedan estudiar con tranquilidad. Fernando López, quien acudió a la marcha porque su hermano y su primo vivieron la violencia de aquel día, afirmó que la movilización de entonces permite manifestarse hoy sin la represión de antes. Gilberto Legona declaró que, si no hay justicia, habrá revolución, y usó la marcha para protestar por otras causas políticas y sociales.
Al llegar a la explanada del Zócalo, los contingentes cerraron la jornada con consignas y con la exigencia de que el Estado ponga fin a la impunidad. En el verano de 1968, miles de estudiantes habían organizado huelgas y manifestaciones contra el autoritarismo del gobierno, entonces encabezado por el Partido Revolucionario Institucional (PRI), que reprimió la movilización de Tlatelolco antes de los Juegos Olímpicos.




