Airbnb anunció una actualización de las reglas que pueden establecer los anfitriones. Con el cambio, los huéspedes ya no podrán ser obligados a lavar platos ni a sacar la basura, tareas que la plataforma ubica fuera de lo que puede exigirse durante una estancia.
La modificación quedó asentada en las Reglas de la casa y solicitudes razonables, con las que la empresa busca fijar expectativas claras. Esas normas deberán ser razonables y los huéspedes tendrán que cumplirlas. En general, los anfitriones no pueden pedir labores que requieran un esfuerzo o un tiempo considerables, ni aquellas que normalmente realizaría una persona encargada de la limpieza.
La restricción no exime a quien se hospeda de cuidar el inmueble. Airbnb indica que los huéspedes deben tratar la casa o el departamento como si fuera propio y dejarlo en un estado que no exija una limpieza excesiva o profunda. Las tarifas de limpieza que fijan los anfitriones solo están destinadas a cubrir el costo de la limpieza estándar entre reservaciones. También se pide tirar la basura en los recipientes designados y evitar generar cantidades excesivas de desechos.
Los anfitriones no pueden cobrar a los huéspedes por no realizar tareas específicas de limpieza o de salida. Sí pueden dejar calificaciones y evaluaciones basadas en la limpieza del alojamiento. Si una regla o una solicitud no cumple los nuevos requisitos y no se corrige tras una notificación, la plataforma podrá tomar medidas. Las disposiciones entrarán en vigor el 20 de noviembre.




