El escritor mexicano Juan Villoro recibió este miércoles el Premio Internacional Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español, en una ceremonia en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México. El galardón, otorgado por la Secretaría de Cultura y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), reconoce su trayectoria. Villoro, nacido en la capital en 1956, es autor de novelas como El testigo y El disparo de argón, y ha trabajado también el cuento, la crónica, el teatro, la traducción y la academia.
Al recibir el premio, señaló que América Latina es una excepción en un momento en que la ultraderecha se hace cargo de la mayoría de los países de la región, aunque advirtió que aún falta mucho por hacer. Retomó la frase de los zapatistas, “aún falta lo que falta”, y dijo que no sería fiel al espíritu de Carlos Fuentes si no lo recordara. Lamentó que, ante el resurgimiento de la ultraderecha, la izquierda vea a los críticos como el enemigo.
“Con excesiva frecuencia se considera que toda crítica se ejerce en contra. No es así, la crítica justa favorece; la discutidora especie humana solo prospera en discrepancia”, afirmó. Añadió que todo gobierno que se precie de progresista debe ofrecer las mejores condiciones para ser criticado. El premio fue instaurado para preservar el legado de Carlos Fuentes, a quien Villoro identificó como uno de sus maestros.
El autor señaló que otros escritores de su edad merecen el galardón tanto como él. Mencionó a Daniel Sada, nacido en 1953, y a David Toscana, ocho años menor, y situó en ese arco a Fabio Morábito, Francisco Hinojosa, Luis Miguel Aguilar, Carmen Boullosa y Enrique Serna. “Cualquiera de ellos podría estar en mi lugar”, dijo, y comentó que pertenece a una generación que lo curó de la posibilidad de sentirse superior.
En el acto, el rector de la UNAM, Leonardo Lomelí Vanegas, se refirió a la presencia de Villoro en distintos géneros y apuntó que sus textos no reducen a las personas a categorías generales: cada personaje conserva su singularidad y el autor recurre a la memoria y la ironía para examinar la vida pública y privada. En nombre del jurado, la poeta Myriam Moscona, de la misma generación, repasó los inicios del premiado y comparó su prosa con la de Carlos Fuentes, figura del boom latinoamericano junto a los premios Nobel Gabriel García Márquez y Mario Vargas Llosa. Moscona dijo que ambos autores activan “una alarma permanente” en la conciencia de los lectores.




