Como parte de los esfuerzos por divulgar del quehacer científico, la Universidad Autónoma de Querétaro celebró en el Centro de Negocios el Encuentro de Ciencia y Arte “Conjunciones”, programa de actividades que surgió de la Facultad de Ciencias Naturales y al que también se sumó la escritora Elena Poniatowska Amor.
El rector de esta Casa de Estudios, Dr. Gilberto Herrera Ruiz, dio la bienvenida a la también galardonada con el Premio Internacional “Hugo Gutiérrez Vega” que otorga esta institución; y señaló que esta iniciativa es parte del programa Cultura UAQ, que busca vincular los elementos que son parte de la vida humana tales como la política, la historia y los que se abordaron en el encuentro.
La intervención de Poniatowska Amor giró en torno a su libro “El Universo o nada”, el cual dedica a su esposo y astrónomo mexicano, Guillermo Haro. La escritora detalló el acercamiento que desde temprana edad tuvo Haro hacia la ciencia y la importancia de esta actividad no sólo para el desarrollo del conocimiento, sino también para el desarrollo humano y de la sociedad.
En el caso concreto de la astronomía, a la que Haro se dedicó, Poniatowska señaló que “conocer la edad del universo es conocernos, de dónde venimos, por qué y para qué. Desde que era un niño, Guillermo le dijo a su madre Leonor: voy a descubrir cómo nace una estrella”. A partir de entonces, se ocupó en la observación del cielo, de aprender de la ‘sabiduría popular’ y de cultivar amistades en este ámbito.
Detalló que Haro descubrió estrellas azules, cometas y objetos que llevan su nombre; como parte del impulso que dio a la ciencia en el país fundó el Instituto Nacional de Astrofísica, Óptica y Electrónica, y el Instituto Nacional de la Investigación Científica que antecedió la creación del hoy Consejo Nacional de Ciencia y Tecnología. Entre otros premios, fue reconocido con la Medalla Lomonósov de la Academia de las Ciencias de Rusia en 1986.
“¿Qué significa saber de estrellas? Todos venimos de la misma explosión, conocer a una estrella es conocerse a sí mismo. Nuestra energía, nuestro metabolismo, nuestro calor son parte de la radiación de los astros, nuestras células son organismos vivos por reacciones bioquímicas, como el gas de las constelaciones. Lo de arriba es lo de abajo”, expresó.
Luego de su presentación, la autora de “La noche de Tlatelolco” y “La piel del cielo” dialogó con los asistentes que le preguntaron sobre la relación de la ciencia y el arte, sobre el carácter de Haro y el activismo de ambos.
Poniatowska Amor indicó que, en las adversidades, a su esposo lo consolaba saber que “la ciencia es un proceso infinito que los científicos van encadenando. Los conocimientos van avanzando y cada hora puede añadirse un nuevo descubrimiento que modifique la realidad. A diferencia de una obra literaria, a la ciencia no puede dársele un punto final”, aseguró.
En este sentido, rememoró las palabras de Ernesto Sabato quien decía “si eres científico puedes ser cualquier cosa”.
“Así se los digo, con pasión de madre, escojan la ciencia, sean científicos en la medicina, en las ciencias químicas, en lo que ustedes quieran pero hagan ciencia (…), se pude ser literato en cualquier momento. La ciencia a cualquier ser humano lo vuelve lógico y en un ser humano que no puede mentir, que tiene que comprobar lo que descubre y lo que dice. Eso es absolutamente esencial, un escritor puede inventar lo que se le dé la gana pero un científico tiene una obligación moral con su ciencia, con su país y consigo mismo. Para el crecimiento espiritual de un ser humano, la verdad es siempre el eje de la conducta”, aseveró.
El programa de actividades incluyó las charlas “Un lunático en caída libre” a cargo del Dr. Marco Antonio Sánchez Ramos -responsable del Encuentro- y “El Sol y la Tierra, una relación tormentosa”, impartida por Héctor Román Pérez; la narración que la Dra. Ivonne Ruiz realizó del cuento “La distancia de la Luna” de Ítalo Calvino; la presentación de Daniela López e Ik Arellano con música del Renacimiento.
También el Club de Ciencia Hunab-Ku montó una exposición, la Biblioteca Infantil de la UAQ desarrolló la actividad “Susurrándole a la Luna”, el Dr. Pablo Parga compartió su trabajo de Teatro dentro de un planetario y Jonatan Casado Avendaño impulsó Arte interactivo. El evento concluyó con la observación del eclipse total de luna.


