Después de ocho años de incrementos extraordinarios al salario mínimo, el sector empresarial busca pausar esa política en 2027 y limitar las nuevas alzas a la inflación. La propuesta responde a la preocupación por los costos laborales, el cierre de empresas y la desaceleración del empleo formal.
José Medina Mora, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), planteó abandonar el Monto Independiente de Recuperación (MIR), mecanismo que en los últimos años permitió elevar los salarios mínimos por encima de la inflación. El dirigente sostuvo que los aumentos extraordinarios cumplieron su propósito inicial y que ahora corresponde aplicar solo un ajuste por inflación.
Desde 2019, México aplicó aumentos de dos dígitos para recuperar el poder adquisitivo perdido durante décadas. Con esa estrategia, el salario mínimo general pasó de 88.36 pesos diarios en 2018 a 315.04 pesos en 2026, un incremento nominal superior al 250 por ciento. La recuperación real es menor al descontar la inflación.
Medina Mora argumentó que ya se alcanzó el objetivo de que el salario mínimo permita adquirir dos canastas básicas, por lo que ahora se trataría de preservar el poder adquisitivo sin nuevas presiones sobre las empresas y los empleos formales. En el país, la informalidad laboral supera el 50 por ciento.
El aumento definitivo del salario mínimo de 2027 deberá negociarse en la Comisión Nacional de los Salarios Mínimos (Conasami), integrada por representantes del gobierno, de los trabajadores y de los empresarios. La posición del CCE no constituye una decisión oficial ni implica que el gobierno haya renunciado a continuar elevando los ingresos de los trabajadores.



